Sernac Financiero
Durante la reciente campaña presidencial, el Sr. Piñera anunció, con
bombos y platillos, la creación de un Sernac financiero, para “hacer que
la legislación que exista se cumpla” ya que “hoy día muchos de los
abusos que se cometen están prohibidos por la legislación”, así “los
bancos cuando vean al frente a una institución fuerte y poderosa van a
cuidarse mucho más de tratar mejor a sus clientes”. Este fue el
compromiso asumido con la ciudadanía.
Suena bien, particularmente cuando sabemos que uno de cada 4 reclamos
de los consumidores corresponde al mercado financiero. ¿Significa esto
que es una prioridad para el Gobierno la defensa de los consumidores?
No, se trata solo de una frase de marketing, una verdadera publicidad
engañosa. Veamos los hechos.
A 2 meses de iniciado el Gobierno, aún no tenemos ni Director del
Sernac, ni está abierta su postulación. Más aún, se intentó nombrar un
reemplazante, pero se hizo tarde y mal, ya que al no cumplir los
requisitos legales, se dejó sin efecto, debiendo retirarse de sus
oficinas al cabo de un par de horas. ¿Esta ésta era prometida cultura de
hacer las cosas bien?
Por su parte, habiendo transcurrido cerca de 7 meses del anuncio, 3
meses del nombramiento del gabinete y 2 meses de Gobierno, se anunció
nuevamente la creación de un Sernac financiero, ahora en la Agenda de
Mercado de Capitales del Bicentenario, ocupando para ello solo 64
palabras, 16 más de las que le destinó el programa de gobierno. ¿Es esto
reflejo de la prometida excelencia del Gobierno?
Asimismo se abrió un espacio de participación hasta el 30 de junio
sin poner las cartas sobre la mesa, esto es sin indicar su diagnóstico,
los problemas que pretenden resolver, las opciones, quién asumiría este
desafío, con qué facultades y recursos, etc., es decir se invitó a
opinar sobre la base de nada. ¿Es esta la nueva forma de gobernar?
Finalmente declaran que el objetivo del Sernac financiero es
“permitir el acceso al mercado financiero a más personas y en mejores
condiciones”, o sea vender más. Tal cual. Si miramos al mundo
civilizado, una agencia de protección al consumidor tiene por objetivo
proteger los intereses económicos de los consumidores en sus compras, es
decir, su bolsillo, no incrementar el de las empresas. Luego, el Sernac
financiero de protección al consumidor no tiene nada más que el nombre;
pareciera ser que están tratando de pasar gato por liebre.
La protección a los consumidores en el mercado financiero, es un
problema serio que debiera ser tratado seriamente por el gobierno, y lo
que hemos visto hasta ahora es precisamente ausencia de seriedad. Hoy,
como indica la cuenta pública 2005-2010 del Sernac, los consumidores
enfrentan un “confusopolio” en el mercado crediticio, esto es
competencia por confusión, no por claridad en la información; cambios
unilaterales en las condiciones contratadas; cobros indebidos; y la
suplantación de identidad en el otorgamiento de créditos. Todo esto no
se resuelve, como pretende el gobierno, sólo “perfeccionando la entrega
de información, dictando normas que mejoren los contratos financieros y
realizando estudios que reduzcan las asimetrías de información”. Así, no
se resuelven ni los cobros indebidos ni las modificaciones unilaterales
ni la suplantación de identidad.
Es necesario, además, proteger a los consumidores de los abusos de
las empresas y sus comportamientos oportunistas. Esto, no se hace
dividiendo al Sernac en dos, sino fortaleciéndolo, otorgándole las
facultades y recursos necesarios para que asegure el respeto de los
consumidores en el mercado, para que pueda sancionar las conductas que
afecten el interés general de los consumidores, para que pueda ordenar a
las empresas que cambien su comportamiento y respeten las reglas del
juego, todo sujeto al control de los tribunales, tal como pueden hacerlo
las Superintendencias y diversas Subsecretarías.
Lamentablemente, hasta ahora, vemos que esta nueva vocación de
proteger a los consumidores y el anuncio del Sernac financiero son
solamente fuegos artificiales, los que después de apagarse, dejan
silencio y oscuridad.
Sacado de The Clinic
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